lunes, enero 21, 2008

ु ES MI VIDA?



Virginia Gawel & Eduardo Sosa

Esta semana: ¿Qué es "MI vida"?



Te lo enseñan los canguros: el bebé recién nacido mide apenas
centímetros, y termina de gestarse ya fuera de la placenta, en la
bolsa que su madre tiene en el abdomen (marsupia).
Cuando está más crecidito, comienza a salir al mundo;
explora, y cada vez que teme o se cansa,
vuelve rápidamente a refugiarse en la bolsa de su mamá.
Pero hay un día, un día bien puntual...
en que la madre canguro hace algo
diferente: cuando su hijo se asusta por algo,
o busca saltar a la comodidad de la bolsa materna...
ella contrae los músculos de su marsupia de manera
tal que, a partir de ese día, no le permite ya
nunca más entrar. Es su modo de decirle:
"No vuelvas atrás: estás listo para el mundo.
Busca TU PROPIA VIDA!"



Así nos pasa. Sólo que los humanos nos vamos
refugiando en distintas marsupias a lo largo del tiempo,
en las que buscamos asilo cuando no queremos
asumir un desafío vital.
Y volvemos aunque esas marsupias nos contraigan y
nos asfixien: un hábito viejo, una pareja
que ya no es, lugares que ya no nos dan nada,
actividades o vínculos que son de otra etapa...
¿Cuál es la tarea? Encontrar dentro de sí lo
que podría llamarse "MI vida".
Aquélla que dentro de uno QUIERE SER
VIVIDA. Encontrarla es un desafío,
y vivirla aún más, porque implicará
renunciar a toda marsupia:
a los refugios de lo ya decadente,
a conformarse con las pautas colectivas
sobre cómo es "vivir"...
Renunciar a las certezas, porque es desde lo
incierto que nace lo nuevo.



El mapa está adentro de uno,
no en la marsupia de nada ni de
nadie. Capa tras capa,
debemos excavar en lo interno para saber qué
significa "MI vida".
"MI vida" implica quién uno es,
a qué vino a este mundo, cuál es la verdadera
compañía que necesita para SU Camino.
Como lo dice la Psicología de Oriente:
el refugio está dentro.
Pero no implica encerrarse, sino permanecer
abierto hacia el interior y hacia
el exterior, para que la Vida circule.
En ese lugar de adentro hay
otra persona, que no es la que hemos
aprendido a ser, ni tampoco, tal
vez, la que los demás han esperado que seamos.
Está EL QUE SOMOS.
Descendiendo a esas capas profundas,
ya no habrá marsupias.
O, si nos escondemos en alguna de ellas,
en algún punto nos daremos cuenta de
que estamos evitando aquello que vinimos a SER.
Teilhard de Chardin lo dijo así:



"He descendido a mi yo más íntimo,

al profundo abismo de donde siento vagamente

que proviene mi capacidad de acción.

Y como me he alejado más y más

de las certezas convencionales

que iluminan superficialmente la vida social,

me di cuenta de que había perdido

el contacto conmigo mismo.



En cada escalón del descenso

fui descubriendo en mí

una nueva persona,

de cuyo nombre

no estaba demasiado seguro,

y que no me obedecía demasiado.



Y cuando detuve mi exploración

porque el camino se desvanecía bajo mis pasos,

encontré un insondable abismo a mis pies,

y saliendo de él,

-sin saber de dónde surgía-,

la corriente a la que me atrevo

a llamar

Mi vida."



Pierre Teilhard de Chardin

1 comentarios:

  1. Hola HYR!
    Muy hermoso lo de Chardin.

    Estoy viendo con bastante asiduidad lo de Virginia Gawel y Eduardo Sosa. Mencionados aqui o allá. Vale la pena.
    Un abrazo!
    Pasión

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